La Fragata de Plasencia se expande: de negocio familiar a complejo hostelero con cinco salas y terraza
David García Naharro, al frente de La Fragata, ha impulsado el negocio familiar fundado en 2004, ampliando su oferta gastronómica para ofrecer una mejor experiencia a sus clientes

Toni Gudiel

La Fragata es mucho más que un restaurante ubicado en el polígono industrial de Plasencia. Con el cambio de generación, ha cambiado también el modelo de negocio para dar un salto cualitativo y cuantitativo en cuanto a instalaciones y servicios.
Todo para ofrecer la mejor atención posible a clientes que van desde trabajadores a familias, parejas y todo aquel quiera realizar una celebración. David García Naharro, al frente de La Fragata desde 2020, mantiene su raíz familiar al tiempo que le ha dado un impulso y en breve llegará una terraza y una mejorada página web.
De negocio familiar a proyecto en expansión
La historia de La Fragata arranca en 2004, cuando David García Naharro empezó a trabajar con su padre, Francisco García, en el antiguo establecimiento familiar, la antigua Fragata o El Paraíso. Aquel primer negocio funcionó hasta 2008, cuando la expropiación derivada de las obras de la circunvalación sur obligó a dejar la ubicación anterior. Ese mismo año, padre e hijo llegaron al actual inmueble, en la calle Gutenberg del polígono industrial, un espacio que antes había albergado una clínica de diálisis y que transformaron en restaurante.
David explica que, los primeros años, estuvieron muy ligados al menú diario y al público trabajador. Más tarde, con el frenazo de la construcción y la crisis, el negocio reorientó parte de su actividad hacia los grupos. Esa adaptación fue decisiva. Así, a partir de 2011 comenzó a ganar peso el segmento de eventos y, desde 2012, también el turismo que llega a Plasencia en fechas señaladas.
De esta forma, David destaca que el crecimiento ha sido progresivo. Una primera gran sala fue el punto de partida. Después, llegó una ampliación en torno a 2013, más tarde la zona de cafetería y, ya tras la pandemia, nuevas salas que terminaron de configurar el actual complejo hostelero. En 2020, coincidiendo con el covid, Francisco García se jubiló y David García Naharro asumió la gerencia al 100%.
Desde entonces, el restaurante ha seguido creciendo con una estructura cada vez más amplia. En la actualidad, La Fragata cuenta con cinco salas y una futura terraza ya casi a punto. La sala principal ronda los 140 comensales; otra sala interior, hoy pensada para grupos, suma 60 plazas; las nuevas salas añaden otras 60; y anexa a la cafetería hay también una sala privada para unas 30 personas. A todo ello se añadirá la terraza exterior, con capacidad para unas 100 personas.
Una terraza nueva para comuniones, noches y eventos privados
El próximo paso del restaurante es la puesta en marcha de una nueva terraza exterior. El espacio, con césped natural y en plena fase final de adecuación, está pensado para empezar a utilizarse con las primeras comuniones de mayo y quedar formalmente inaugurado a comienzos de ese mes, según ha explicado David.
Se trata de un proyecto largamente perseguido por la empresa, que llevaba cerca de dos años pendiente de trámites y condicionantes burocráticos. David destaca que su idea es que la terraza funcione como un nuevo servicio para las noches del fin de semana, especialmente los viernes y sábados, con una propuesta diferenciada. Además, servirá para eventos privados, cenas familiares y celebraciones. El restaurante dispone también de castillo hinchable propio, un elemento que refuerza el atractivo para comuniones y reuniones familiares.
A su vez, en un entorno como el polígono, el aparcamiento deja de ser un problema añadido. Esa ventaja, unida al espacio disponible y a la capacidad interior, permite a La Fragata jugar una baza distinta a la de otros negocios de Plasencia.
Un restaurante abierto toda la semana
Uno de los cambios más visibles en esta nueva etapa ha sido la continuidad de la apertura. Antes del covid, cuando el negocio dependía todavía del modelo anterior, los fines de semana podían quedar supeditados a la existencia o no de grupos y autobuses. Eso impedía consolidar una clientela fija en sábado y domingo.
Ahora la filosofía es otra. La Fragata abre de lunes a domingo. Entre semana, la cafetería funciona desde las 8.00 hasta después del servicio de comidas, en torno a las 17.00 o 17.30 horas. Los fines de semana el servicio se centra en el mediodía, aproximadamente de 13.00 a 17.30 horas, aunque en casos concretos, como cofradías, cenas especiales o eventos cerrados, también se abre por la noche.
Ese cambio de rutina ha permitido fidelizar a una clientela de fin de semana. Así, a la base tradicional del público obrero del polígono se han sumado familias, celebraciones, cumpleaños, comuniones, grupos y también visitantes que llegan a Plasencia en temporadas como la Semana Santa o la floración del cerezo.
Menú diario y propuesta especial el fin de semana
La oferta habitual entre semana se articula en torno a un menú del día de 15 euros, con cinco primeros y cinco segundo a elegir, bebida y postre incluidos. El planteamiento, según explica David, gira alrededor de la cocina casera, con variedad suficiente para atender perfiles de clientela muy distintos.
Pero los fines de semana el restaurante da un paso más y plantea un menú especial de 25 euros, con una materia prima más seleccionada, carnes y pescados frescos y una cocina más elaborada. La casa no trabaja actualmente con carta al uso, sino con esta fórmula de menús, tanto en el día a día como en las jornadas de mayor demanda.
La caldereta extremeña de cerdo ibérico sigue siendo el gran clásico. Es el plato estrella de la casa desde hace años y se mantiene como una referencia fija. A su alrededor se ha ido construyendo una propuesta más amplia que busca equilibrar tradición e innovación.
La cocina de Eli y Fernando: raíz extremeña y mirada actual
La cocina es hoy uno de los ejes del proyecto. David defiende que el crecimiento del restaurante no se entiende sin el equipo, del que forma parte su mujer, Sonia Sánchez, y sin el impulso dado a los fogones en los últimos años. En esa evolución ha ganado protagonismo la pareja formada por Elisabet Sierra y su marido, Fernando Miguel. Ella lleva en La Fragata desde 2021 y David destaca que "se hizo cargo de la cocina al 100% e innovó en todo". Su marido se ha incorporado hace aproximadamente un año y juntos forman el mejor tándem.
La presencia de ambos ha servido para consolidar un cambio de estilo. La idea pasa por alejarse del menú más convencional de la zona y dotar al negocio de una personalidad propia. Fernando hace hincapié en que la cocina mantiene la "raíz extremeña", pero busca una presentación más cuidada, algunas técnicas contemporáneas y una oferta que resulte más atractiva.
En esa línea, La Fragata trabaja con productos de la zona y adapta los platos de sus menús a cada época del año. El objetivo es que la propuesta de menús mantenga "equilibrio y variedad": pasta o hidrato, verdura, ensalada, sopas frías o calientes según la temporada, pescado y distintos tipos de carne en los segundos. Todo ello con una cocina casera y una organización pensada para que el cliente pueda elegir entre perfiles diversos.
Los fines de semana esa filosofía se intensifica. Fernando Miguel trata de combinar la cocina moderna con el respeto a la tradición extremeña. Un ejemplo es la reinterpretación de las patatas revolconas en formato panipuri, con una presentación distinta y guiños más actuales, sin perder la referencia del sabor reconocible.
A ello se suma la incorporación reciente de un horno de brasa tipo josper, que ha dado fuerza al apartado de carnes. Según explica David, ese ha sido uno de los grandes aciertos recientes del negocio y uno de los factores que mejor respuesta han encontrado entre la clientela.
Menús cerrados para fechas señaladas
La Fragata también ha ido afinando su propuesta para días concretos del calendario. Navidad y Reyes ya se trabajaron con menús cerrados de varios pases, más cercanos a una experiencia de degustación que a una carta clásica con múltiples elecciones. El planteamiento incluye aperitivo, entrante frío, entrante caliente, pescado, carne y postre.
La fórmula, según trasladan David y Fernando, ha funcionado bien y ha sido bien recibida por la clientela. Esa línea se quiere reforzar ahora con fechas como el Día de la Madre, para el que el equipo estudia un menú estructurado de seis platos.
Detrás de ese planteamiento está también la trayectoria de Fernando Miguel. El cocinero se formó en la escuela de cocina de Plasencia y desarrolló parte de su carrera profesional en Cataluña, donde trabajó con cocineros de prestigio y pasó por restaurantes de alto nivel. Ya en Plasencia, ha pasado también por diversas cocinas y ha resultado premiado en varias ocasiones en la Feria de la Tapa.
Turismo, autobuses y una clientela cada vez más diversa
Aunque el restaurante está ubicado en el polígono, su clientela se ha ido diversificando con los años. Entre semana, sigue teniendo peso en La Fragata el público trabajador de la zona, pero en temporadas de alta afluencia turística el movimiento aumenta notablemente. Semana Santa y la campaña del Cerezo en Flor han vuelto a demostrarlo este año, con una importante llegada de visitantes.
La magnitud del negocio se aprecia también en su capacidad para atender grupos numerosos. En jornadas fuertes, La Fragata puede mover cinco, seis e incluso siete autobuses repartidos entre sus distintas salas. Esa operativa convive con familias, eventos privados y celebraciones de formato más pequeño.
Las comuniones ocupan un lugar central en esta estrategia. David destaca que han evolucionado hasta parecerse cada vez más a una boda, con comida larga, tarde organizada, DJ, recena y barra libre. Precisamente, la nueva terraza quiere reforzar esa segunda parte del evento, con un espacio más cómodo para niños y adultos.
Ocho personas en plantilla y una ampliación más prevista
Respecto al equipo que hace posible La Fragata, el restaurante funciona en la actualidad con una plantilla de ocho personas. En cocina trabajan cuatro y otros cuatro en sala y David subraya que funcionan "como una pequeña familia", aunque con voluntad de seguir creciendo.
De hecho, el plan no termina en la terraza. En junio, está prevista además una nueva reforma para ampliar una de las salas actuales y elevar su capacidad desde unas 60 plazas hasta cerca de 100 personas adicionales, incorporando al uso del restaurante una nave trasera que ahora se emplea como almacén.
Redes sociales, reseñas y una web a punto
En paralelo al crecimiento físico, La Fragata también ha reforzado su presencia digital. El restaurante tiene perfiles propios en Instagram y Facebook y prepara además el lanzamiento inminente de su nueva página web. A su vez, llevan meses trabajando el posicionamiento web para ganar visibilidad, algo especialmente importante en un establecimiento que no se encuentra en una zona de paso turístico evidente.
Ese trabajo digital, unido al cuidado de las reseñas, se ha convertido en otra palanca de crecimiento. El restaurante roza una nota de 4,6 sobre 5 con cerca de 2.000 reseñas en Google, un dato que el equipo considera estratégico para atraer clientela de fuera.
En suma, La Fragata es un negocio familiar que ha sabido crecer sin perder cercanía, con una apuesta clara por el trabajo en equipo, la cocina casera con identidad, el uso de productos de la zona y una atención pensada para que cada cliente, ya sea del menú diario, de un evento o de una celebración familiar, salga con la sensación de haber estado en una casa que cuida los detalles y, sobre todo, intenta "complacer a todo el mundo".
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